lunes 9 de noviembre de 2009

Final caja negra

Alejandra Canta quería ser cantante desde que tenía 5 años. A los 15, su papá le dijo que si quería dedicarse a cantar, primero tenía que tener un título que le pueda permitir ese “hobbie”. Lo que el padre no sabía era que no era un “hobbie”; aún así, Alejandra se recibió con promedios excelentes en Administración de Empresas. Al día siguiente de recibir su título, se compró una guitarra acústica, su primera guitarra. Durante los años que vinieron, hizo lo que le aconsejo su primer maestro de música: educar el oído. Tenía un sentido de la afinación perfecta para el blues, el soul o el jazz. Escucharla cantar era genial, son esas cosas que no te pasan nunca en la vida. Tenía una voz brillante y dulce.

Jamás pensé que iba a disfrutar de serenatas antes de dormir, o escucharla cantar mientras se bañaba. Eso si que fue algo nuevo, distinto. Incluso intentó enseñarme a cantar cuando le conté que durante buena parte del secundario me decían “Nenita” (gracias, Mrs Boomer).

- Tenes que respirar por la nariz, endurecer el diafragma, ir dejando que el aire se escape de a poco, sentir su calor en el paladar...- puedo escuchar aquella lección como si la tuviera delante mío.- A ver...

Obviamente no funcionó.

Nuestro noviazgo tampoco, dejamos de salir a los 3 meses.

No hubo portazos, ni maldiciones, solo un fuerte abrazo, una sonrisa y muchos besos cariñosos.

- ¿Entonces no hay drama en que la contrate para que cante?- dijo Victoria, casi seis años después mientras yo todavía miraba la tapa del CD.
- Y no, que se yo... Bah, no se que decir... No, no tengo drama.
- Dejate de joder, Pablo. Saliste tres meses con la flaca, y terminó todo bien... tampoco es que...
- Ya se, entiendo. Me siento raro, es la verdad. No se, Victoria...
- Vicky, podes decirme Vicky. Si me decís Victoria es porque ya te estas poniendo loquito.- Victoria se cruzo de brazos.
- No se, Vicky... tarada.
- Idiota.
- Bueno, encargate vos...

Eso fue exactamente lo que hizo. A los dos días, estábamos tomando un café con Alejandra Canta tirando la lista de temas para la fiesta.

No voy a negar que volver a verla después de algunos años fue una experiencia extraña. Pero todo se soluciono con esos abrazos que ella siempre me daba, y un super beso cariñoso en la mejilla. Nos pusimos al día rapidamente, la vida nos había llevado por caminos distintos y parecidos. Después de un rato de anécdotas protocolares, risas, comentarios complices entre Victoria y Alejandra, lo mejor fue cerrar la lista de temas.

Alejandra fue anotando, y haciendo comentarios sobre cada tema.
- Hay amor en esta lista, son temas lindos, pero no melosos. Me gusta… me musta mucho- y preguntó.- ¿Cómo hicieron para armarla?
- Es una larga historia- dijo Victoria, sonriendo y buscando mi mano sobre la mesa del bar.

Alejandra escuchó la historia, soltando carcajadas sonoras de vez en cuando o siemplemente sonriendo con ojos soñadores. Victoria le contó la elección de cada tema y por qué, estuvimos charlando como 3 horas, cenamos y nos quedamos a ver el show de Alejandra. Terminamos la lista con un café, un rato después.

Un problema menos.

viernes 6 de noviembre de 2009

Ni un segundo

El tren se alejaba de la estación y la chica de la máquina 7 estaba intentando maniobrar un par de mechones que el viento del último vagón le dejó de recuerdo.

- ¿Si?- dijo ella, girando.
- ¿Si te puedo hacer una pregunta?
- Si, decime.
- ¿Me darías tu MSN?
- ¿Cómo?
- Es que si te pido tu número de teléfono, no me lo vas a dar...
- ...
- Bueno, por eso. Me conformo sólo con la parte que va adelante del "@hotmail.com".
- Te lo vas a olvidar- sonrisa.
- Te juro que tengo buena memoria...- la mire por arriba de mis lentes.
- No se...- sonrisa.
- Voy a insistir.
- A ver...
- ¿Me darías tu MSN... "por favor"?
- ...- exhalación de risa contenida. No se rió por fuera, pero por dentro le estaba encantando la situación.
- ¿Mejor, no?
- Y si.

Un minuto después tenía su MSN, un beso de despedida, un colectivo que tomar, y un cumpleaños al que asistir. Sentado en el último asiento de un 93 rumbo a Saavedra, me di cuenta de algo muy importante: olvide preguntarle el nombre.

Al día siguiente, por suerte, me enteré de varias cosas. Estudiaba administración de empresas, le gustaba cantar, bailar y salir con sus amigas los fines de semana. No estaba tan mal después de todo, y casi la charla me hizo olvidar que tenía un culo magnifico.

Durante la semana nos encontramos a tomar un café, a caminar un rato... Alejandra Canta, se llamaba.

Si cierro los ojos, todavía puedo ver su guitarra apoyada en el único sillón de mi departamento. Una Yamaha Jumbo FG (algo así) fue la inquilina de aquel sillón durante casi 3 meses.

jueves 5 de noviembre de 2009

Juego de seducción

Corría el mes de febrero de 2003, precisamente el 15, el cumpleaños de Gabriel. Por eso les decía, que los recuerdos cuando laburan en función de una determinada imagen, utilizan un sinfín de estímulos.

Jorgelina Pecas había viajado a Chile y -por mi salud emocional- decidí que eso me chupara un huevo. La primer semana fue difícil, pero la segunda fue mucho mejor. El 15 de febrero de 2003 cayó sábado, tenía que llevarle a Gabriel un par de cosas de laburo así que pase por el cyber para imprimir unas hojas. Mi Epson 600 tenía serios problemas para entender que las hojas se imprimen de a una y como no me gusta discutir con objetos inanimados, la deje hablando sola y me fui.

Hay dos cosas que una persona no debe hacer cuando va a un cyber a imprimir algo rápido y seguir su camino. La primera es pedir una máquina para imprimir; la segunda: abrir el MSN... ese invento del infierno. ¿Y qué hice, entonces? Pedí una maquina y abrí el MSN... y me colgué, obvio. Es lo que tiene el MSN, te hipnotiza y te colgas, te colgas, te colgas... hasta que el perfume de la chica de la máquina 7 te despierta. Morocha, pelo lacio (hasta los hombros), piel café con leche, piercing en la nariz, lentes FADU, más o menos todo eso podía ver desde mi posición. En esa época, dejaban fumar en cualquier lado, así que saque un cigarrillo y lo encendí con un Zippo destartalado. El ruido fue lo bastante notorio como para que nos miremos por primera vez.

Eran las 22.30 cuando Martín me llamo al celular.
- Son las diez y media, boludo. ¿Dónde carajo estas?
- Uy, colgue mal... Ya voy- fui a cerrar mi maquina y retirar las impresiones.

Mientras me daban el vuelto, me dí cuenta que al lado mío estaba la chica de la máquina 7. La mire descaradamente, acomodé mis lentes, típico reflejo de los que usamos lentes y nos gusta. Segundo cruce de miradas: ojos marrones claritos, forma de ojos casi felina.

Por cuestiones de seguridad, la puerta del Cyber permanecía cerrada luego de las nueve de la noche. Así que hice el primer movimiento bélico, guarde muy “lentamente” el vuelto, contando “muy despacio” la plata y caminando “despacito” hacia la puerta. El empleado hizo lo que haría cualquier empleado pajero de cyber un sábado a las 22.30: le cobró a la chica de la máquina 7 mientras yo iba caminando hacia la puerta, para no tener que ir dos veces a abrir y cerrar la puerta.

Acá es cuando los planetas empiezan a carambolear. La puerta del cyber se abrió una sola vez, y deje que la chica de la máquina 7 saliera primero. Ahí me di cuenta que estaba viendo algo de otro mundo... tenía delante de mi el culo de los culos. Casi un Jennifer Lopez auténtico. Ahí estaba ella, caminando hasta la barrera de Drago (la de la otra punta del CBC), cuando escuchó automáticamente la campanilla del tren y se detuvo. Es prudente, me gusta eso.

- Discúlpame... ¿te puedo hacer una pregunta?- le dije, cuando la fuerza centrífuga del tren jugaba un poco con su cabello super negro...

miércoles 4 de noviembre de 2009

Imágenes retro

Mas o menos cuando Maqui logró que me cambié la camisa rosita (perdón, salmón) por una celeste y Mica logró que le preste los últimos números de Birds of Prey (en inglés) -es decir, cuando estaba a punto de cometer un sobrinicidio- llegaron Pilar y Victoria con algunas bolsas y super sonrientes. Victoria se acercó rápidamente al equipo de música y colocó un CD.
- Quiero que esta chica cante en nuestra fiesta- sonrió.- Escucha la voz...

Escuche la voz. La capacidad del ser humano para recordar cosas funciona en tres niveles: la memoria a largo plazo, la memoria operativa (la de corto plazo) y la memoria eidética. Bueno, yo tengo las tres, y las tres funcionan en el mismo nivel.

- ¿Dónde la conociste, Vic?- mire la tapa del CD.
- En un bar de Palermo, recién; parmos a tomar algo con Pilar y estaba cantando. Hace temas re lindos, me gusto la voz y le compre un CD. Me dijo que hace eventos, que no tiene drama- Victoria trackeó otro tema.- God only knows... ¿Viste que voz?
- Terrible...- murmuré.
- Alejandra se llama.

Cuando un recuerdo se transforma en estímulo de largo plazo, ya generé toda la memoria sensorial de corto plazo para no olvidar nunca ese momento. Ahí mismo, en ese ir y venir es cuando aparece la memoria eidética; esto es, la capacidad de generar recuerdos a un nivel de detalle casi perfecto.

Fue el 15 de febrero de 2003, mas o menos dos semanas después de que Jorgelina Pecas viaje a Chile. Por eso, puedo recordar el momento exacto en que vi el culo de lo culos. Era de esos culos a los que solamente le hubiera faltado cantar...

Evidentemente, más de 6 años después, la portadora de semejante cola había aprendido. Y no lo hacia tan mal.

martes 3 de noviembre de 2009

Comunicado #2

Tengo la sensación que poco a poco este blog se esta convirtiendo en el conejo blanco de Alicia, “no llego, que tarde estoy llegando... no llego”. Alicia siguió al conejo y cayó en el mundo de la maravillas. Lo mismo le paso a Jack Shephard -en White Rabbit, el 5to capítulo de la 1era temporada de Lost - por perseguir al fantasma de su papá, Jack encuentra las cuevas y agua potable. Copado porque ahí el conejo era el papá de Jack. Entonces, decir “estoy siguiendo mi conejo blanco” (si, en Matrix también) es como estar persiguiendo algo con fe ciega, y que el fin mismo de la persecución no esta en “atrapar al conejo” sino simplemente en la posibilidad de que esa búsqueda nos traiga mas aventuras o una revelación final de descubrimiento.

Es la búsqueda en sí lo que importa, no la meta.

Estoy totalmente en desacuerdo con esta teoría. Yo quiero atrapar al conejo. ¿Ustedes?

Así es que, durante noviembre, muchachada loca, actualizaciones de lunes a viernes.

lunes 2 de noviembre de 2009

Cosas mías

Lo primero que hice cuando me encerré en mi cuarto fue mirar la hora. Por suerte, ya quedaba poco tiempo. La tortura estaba a punto de terminar. A las 19 tenía una entrevista por un evento, así que aproveche para vestirme mientras mis sobrinas gritaban del otro lado de la puerta.

- Dale, tío- Mica, con su dulzura inalterable.
- Dale, “Monito”, salí...- Maqui, con su sentido del humor tan delicado.
- No me digas “Mon...”- abrí la puerta para largarle una puteada.
- Ah... para... ¿De qué color es esa camisa? ¿Rosita?- me interrumpió Maqui.
- Rosita no, salmón.
- Ah... “que linda te queda”.
- Claro, la clásica ironía de la familia, seguí viniendo acá y por ahí se te pega algo de la mía.
- ¿Vas a trabajar?
- Si, tengo una entrevista.
- Ah, ¿estás buscando trabajo?
- No... yo entrevisto gente, de eso laburo.
- ¿Pero vos no escribías?- Maqui, cada vez más parecida a Pilar (y a Patricia).- ¿De qué trabajas, Monito?
- Escribo... ¡Deja de decirme “Monito”!
- ¿Sos escritor?
- No necesariamente.
- ¿Pero, qué escribís?
- Escribo, Maqui. Escribo.
- Si no me decís, entonces es porque mi vieja tiene razón. Que no tenés un trabajo “trabajo”.
- Claro, en esta familia solo los que se reciben de abogados o médicos son aceptados socialmente en la raviolada de los domingos.
- Claro, como mi mamá.
- Mira, Maqui, no quería ser yo el que te lo diga... pero ya sos grande, lo podes aceptar...- junte aire para gritar.- ¡¡¡Tu vieja es kinesióloga!!! Y los médicos de verdad... ¡salvan vidas!
- Bueno, igual acá te vamos a querer. No importa tu condición sexual- Maqui al ataque.
- ¿Lo qué?
- Digo, por la camisa... rosita. Sea cual sea la decisión que vos tomes, nosotros no te vamos a dar la espalda.
- Que simpática. Gracias. Significa mucho para mí- sarcasmo ON.
- No, de verdad. No importa cuál sea "tu" elección, nosotros te vamos a apoyar. No importa si se trata de una elección de estudios de verdad o, por ejemplo, de elegir un estilo de vida... ¿Sabe Victoria que te gustan los tipos?
- Para, pendeja, eh... que vaya a laburar con una camisa rosita, digo salmón, no significa que yo...- me mire al espejo.- ¿Todo esto es porque voy re bien vestido, no?
- Si vos querés que la familia no piense que sos rarito... yo empezaría por tirar a la basura los cds que están en tu pieza- dijo Maqui, señalando por sobre mi hombro.
- ¿Que tienen de malo mis cds?
- ¿Spice girls? ¿Dido? ¿Chayanne?
- A mi me gustan las Spice- murmuró Mica que no había dicho nada en toda la conversación, porque estaba intentando abrir el armario intocable (ahora con llave).
- ¿Camisa rosita?- señalo Maqui.
- Tío... cerraste el armario de las historietas- dijo Mica.
- ¡Comics!- grite.

No sabía si podía soportar otro tiempo más, o iba a perder por goleada.

sábado 31 de octubre de 2009

Espía de Dios

Lo bueno de comer mucho helado es que tiene calcio, y el calcio hace que se quemen más calorías... con lo cual, no fue necesario ir a correr ni nada. Así que, repito, el helado no engorda. Lo malo es que comer helado a las cuatro de la tarde, te pone en un estado de sueño casi profundo.

- ¿Por qué ya no vamos mas al cine, Pablo?- pregunto Maqui.
- ¡Tío!- grite, despertándome.
- ¿Por qué ya no vamos mas al cine, tío?- rezongó.
- No sabía que querías seguir yendo al cine conmigo- especulé.
- Estaba bueno. ¿No, Mica?- Mica todavía no había terminado su helado.
- Si, tío, estaba bueno.
- Y hace unos años, si- respondí
- ¿Y ahora por que “no esta bueno”?
- Porque antes vos y Mica eran más chicas. Digamos... más... más...
- ¿Más nenas? ¿Mas pendejas?
- Claro, más "nenas". Crecieron muy rápido.
- Mi vieja dice que no salimos más con vos porque antes "parecíamos tus sobrinas", y ahora "parecemos tus hijas".
- Que simpática mi hermanita, la puta que la parió. Por esta vez voy a estar de acuerdo en que la sigas llamando “vieja”.
- Maqui tiene razón- murmuró Mica.
- En realidad, yo creo que siempre nos viste como un poco "tus hijas"- concluyó Maqui.
- Para, pendeja... ¿Te recibiste de psicologa y no me enteré? ¿Qué tenes? ¿30 años?
- ¿No pensas que a tu edad deberías estar de novio "bien"?
- ¡Estoy de novio "bien"!- esta era una de las razones porque no quería quedarme cuidándolas.- ¿Y qué mierda es estar de novio "bien"?
- Estar de novio “bien” es como estar casado. Es lo opuesto a estar de novio "mal" y exactamente lo inversamente proporcional a "no estar de novio".
- Bueno, entonces yo estoy de novio... "bien". Y me voy a casar, Maqui.
- ¿Y cuando te casas?- preguntó Maqui.
- Jajaja...- risa nerviosa.- Jajajajaja...- más risa nerviosa
- ¿Cuándo te casas, tío?- Mica se subió al interrogatorio.
- No se, en enero... ¿Por?- sabía queme iba a arrepentir de preguntar.
- Porque ya estas grande- respondió Maqui.
- Maqui, hay mucha gente que se casa hasta muy grande.
- Si, pero yo creo que cuanto más rápido te casas, más rápido formas una familia. Además, el hombre casado es más...- la cabeza de la pendeja iba a mio.- “Mas grande". Maduro. Si querés tener proyectos, tenes que estar casado.
- Tu vieja no esta casada- maldita pendeja sabelotodo.
- Mi mamá ya esta recibida, no necesita proyectos...
- Yo también estoy recibido.
- ¿Tenes hijos? Con Mica queremos primos...
- Es verdad- respondió Mica.
- Por eso, tenes que casarte, tener proyectos...

- Bueno, espera... San Expedito tuvo muchos proyectos, y no estaba casado. Jesus, también.
- Jesus podía hacer milagros.
- ¡Yo también!
- A ver... ¿Qué podes hacer?
- Bueno...- apoye el pote de helado en la mesa ratona y fui caminando hasta la puerta de mi cuarto.- Puedo... puedo... ¡puedo desaparecer!

Y me encerré en mi cuarto, mientras podía oír la risa de Mica y el malhumor de Maqui.

jueves 29 de octubre de 2009

Vamos al ruedo

La semana pasada Pilar y Victoria fueron de compras. Me gusta que Pilar y Victoria tenga una buena relación, creo que tienen mucho en común. Lo malo es que tuve que hacerme cargo de Mica y Maqui. Cuando eran mas chicas no me molestaba tanto, teníamos nuestro gran momento de sábados a la tarde y algún que otro favor a Pilar durante la semana. Pero crecieron... y ahora es una tarea que requiere: temple acero, tranquilidad hindú y mucha paciencia.

- ¡Tío quería saber si...- Mica entrando a mi ex cuarto, el del armario intocable.
- ¡¡¡Paraaa!!! ¡¡¡Me estoy vistiendooo!!! ¡¡¡Golpea la puerta!!!- en realidad estaba vistiéndome porque en cuanto llegaran mi hermana y mi novia tenía que salir corriendo para el Estudio.
- ¡Perdón!- Mica, cerrando la puerta.
- Bueh, pasa...
- Vamos a pedir helado. Maqui pregunta si queres.
- No, no quiero... ¿No te das cuenta que estoy a dieta?
- No.
- Para, ¿no me ves más delgado?
- Algo...
- Es por no comer helado, Mica. Dieta, correr, gordo, rollos a los costados, antes no, hace tres meses que no salgo a correr, dieta, correr, estado físico... casamiento.
- Ehmmm... ¿pero entonces no queres?
- ¡Nooo!
- Bueno, porque yo me iba a pedir de los gustos que a vos te gustan igual...
- Espera, espera... a ver... ¿cuáles son los "gustos que a mi me gustan"?
- Dulce de leche granizado, vainilla y limón.
- ¿Y por qué?
- Si. ¿No te acordás que vos me los hiciste probar? Una vez en Triunvirato, yo me acuerdo y de ahí que me gustan...
- ¡Pero que tiernaaa!

Media hora después disfrutábamos de un kilo de helado, tirados los tres en el living de casa.

martes 27 de octubre de 2009

Demoliendo hoteles

Dicen que los meteorólogos, comenzaron a utilizar los nombres de mujer a la hora de bautizar tormentas famosas, por el carácter imprevisible y violento de las mismas. De las mujeres, no de las tormentas. Bueno, de las tormentas también.

- ¿Cómo se va de nuevo?- se indignó Gabriel.- ¿A dónde?
- A Chile.
- ¿Hay que llevarla al aeropuerto?
- ¿Sos boludo? Ni en pedo, Gaby.- apreté el tubo.- Que se curta.
- El Huracán Pecas- murmuró Gabriel.

Lo bueno de la tecnología es que siempre posibilita que haya un amigo cerca. Es bueno estar rodeado de personas, así... a la furiosa distancia de un click de MSN o de una tecla de discado rápido de celular.

- Pero que loca de mierda... es un huracán la mina. Viene hace kilombo y se va. ¿Y ahora que le picó?
- ¿Viste que ella es abogada? Parece que la mandaron a un Congreso de abogacía, todo pago... onda master en algún tipo de legislatura zarpada.
- Dale, boludo, esas cosas no existen.
- Yo pienso lo mismo, pero la mina se va.
- Chamuyo, Pablo, chamuyo.
- Y si... que se yo.
- Ah, pero... ¿vuelve? Por ahí se pone de novia con un chileno y te avisa a los 3 meses...
- ¡Pero que hijo de puta que sos, boludo!- pero me reí, y eso estuvo bueno.- No, porque la envían a ella para instalarse y de paso, tomar clientes de allá. Parece que este Congreso es importante y el buffete donde labura la quiere allá.
- No tiene sentido, Pablo.
- ¿Vos sabés como laburan las grandes empresas?
- Es un Buffete de abogados, no es una gran empresa.
- Es un Buffete de abogados, que labura para una gran empresa. La empresa les paga un viaje de Master para que se queden allá los que quieran y consigan clientes.
- ¿Ella quiere?
- ...- silencio incomodo.- Obvio que quiere. ¿Vos no te irías a laburar a España si te llaman de El País?
- ...- silencio incomodo, touché.- Viéndolo así. Y... ¿cuándo se va?
- Dentro de dos días- suspiré.

Fue la última semana de enero del 2003 cuando un terrible huracán azotó los cimientos de mi vida sentimental nuevamente. El elevado número de destrozos fue favorecido por la fragilidad de las construcciones sentimentales -el corazón- y la falta de aviso previo. Cuando ocurren estos desastres naturales sólo hay una solución: es tratar de salvar lo que se pueda y -sobre todo- al único sobreviviente.

Y eso fue exactamente lo que hice, como pude.

domingo 25 de octubre de 2009

Dos edificios dorados

Mientras Pecas dormía sobre mi pecho, tome la decisión de recibirme lo antes posible. Y cruzara la puerta de Sociales con la Tesis aprobada, iba a tomar un curso de cata de vinos. Lo segundo que iba a hacer es averiguar qué carajo son los arándanos y por qué son tan ricos cuando se los mezcla con alcohol.
Leñoso y seco, con suave sabor caramelo- murmuré, mientras levantaba las copas de la mesada y las tiraba en la pileta.

Encendí un cigarrillo y mire el amanecer. La orientación de mi departamento es genial, muy luminoso. Minutos después, Pecas me abrazó por la espalda.
- Te extrañe...- dijo en un susurro.
- Yo también.

Estuvimos abrazados un largo rato. Fue genial.

La primera vez que estuve con Jorgelina Pecas le abrí mi departamento, y mi pequeño mundo de miedos. La segunda vez, la deje entrar al poco accesible mundo de mis amigos y paso la prueba.

Cuando regresó de Italia, le abrí las puertas de mi casa, conoció a mi familia, enamoró a mi vieja y a las mellizas -aunque fueron muy cautas- a fuerza de rebeldía (a Paz) y mujer de mundo (a Patricia).

Aquel año, cuando pasó a buscarme para ir a festejar año nuevo con mis amigos, mi vieja le ofreció las llaves del depto de Necochea. Fueron unas vacaciones hermosas.

Y fue durante la última semana de enero del 2003, cuando Jorgelina Pecas se convirtió en el Huracán Pecas.