Terminamos en Casablanca, la confitería rosquera de Riobamba y Avenida Rivadavia frente al Congreso, un lugar frecuentado por legisladores, asesores, rosqueros de la política y periodistas que buscan alguna notita, alguna declaración. El peor lugar para contar una historia de amor. ¿De amor? No, de amor no... de desamor, de la nada misma. Entonces, viendo las cosas de esa manera, la elección del lugar era adecuada.
En Casablanca; perdón, Casablanca, la película, cuando el Mayor Strasser le pregunta a Rick cuál es su nacionalidad, Borgat responde “soy borracho”. En Casablanca, la confitería, si a uno le preguntan cuál es su nacionalidad debería responder “lobbysta”. Esa es la idea del bar. Un lugar lleno de decepciones, traiciones y abortos políticos.
- Che, ¿como mierda va explotar la térmica en tu laburo? ¿Todos los días son así?- preguntó Pato.
- No, todavía no te conté la vez que se puso en pedo el ordenanza mientras estábamos en la presentación de un libro.
- No te puedo creer.
- Posta.
- ¿Con?
- Nieto Senetiner...- mire al mozo.- Un cortado...
- Y el Senetiner pega- suspiro Patricio.- Me acuerdo en Pinamar... ¿Se acuerdan cuando...
- ¡No, para Patricio, para! ¡Basta!- grito Gabriel, mientars buscaba la hora en su celular.- Tengo que volver a la editorial en 15 minutos... Pablo, conta de una vez...
- Bueno... Abrí la puerta del palier y los salude. Y Diego, también...
- ¿Y qué le dijiste?
- Si... le dije “Diego... ¿Cómo estas... hijo de puta?” y sonreí.
- Momento... ¿Le sonreíste o te le reíste en la cara?- Patricio revolvía su café impaciente.
- No me acuerdo. Me sonreí, que se yo. ¿Qué tiene que ver?
- Son dos connotaciones diferentes...- Gabriel tomó su cortado en un trago.
- ¡No te puedo creer! ¿Le dijiste “hijo de puta”? No es lo mismo un “hijo de puta” que se sonríe que un “hijo de puta” que se caga de risa- Pato miro a Gabriel, que asintió como si estuvieran en un Congreso de Semiología.
- No, en serio. En serio, boludo. ¿Me tengo que acordar? ¡No me acuerdo! Me están jodiendo...
- Seguí...- dijo Pato pensantivo.- Abriste la puerta del palier...
- Le dijiste “hijo de puta”- completó Gabriel.
- ¡No, pelotudo! Le dije... “Diego... ¿Cómo estas... hijo de puta?”- y a partir de ahí seguí el relato sin interrupciones.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


9 comentarios:
que así sea!!! sin interrupciones!!! Saludos.
Al final las interrupciones hacen de nuestras historias las historias de los otros.
Saludos,
Loló
si cuentame sin interrupciones :(
Lo que matan son las interrupciones...
No te enojes. Querían comprender bien tu relato. Si no les importaba, no preguntaban.
Hola Pablo!!!! Che, cambiá la info del perfil... jua jua jua!! ¿O acaso para vos el tiempo no transcurre?
Por dios, quiero saber qué pasó!!!
Muy buen Blog, te recomiendo que uses Adweblink.com es un sitio web para rentabilizar tu pagina web, vas a tener mejor posicionamiento, mayor numero de visitas y lo mas importante, vas a empezar a ganar dinero... Yo lo estoy usando hace unos meses y ya tuve mi primer pago :D... Saludos !
Hola!, me gusta mucho tu blog, me gustaría que te pasaras por el mío me dieras tu opinión :)
http://paolarene.blogspot.com/
Publicar un comentario en la entrada