Es una hecho que estar enamorado es una sensación por demás agradable. Los que saben, dicen que sienten que el corazón late más rápido, sin agitarse. Es raro, no hay un efecto cardíaco semejante. Eso es imposible. El corazón no puede latir rápido sin que el ser humano este agitado. La excepción que hace a la regla es un extraño tipo de taquicardia, seguida de muerte. Nadie la ve venir, pero cuando viene, mata. Sin avisar, así nomás. Como el amor... Como el aquel día, hace 5 años...
La charla con Mariana Pizza se prolongó, incluso después que la barra cerrara el Happy Hour. Sentados en unos sillones, bebimos en silencio una botella de New Age, probablemente lamentándonos por nuestros fracasos amorosos. Generalmente, la gente hace esas cosas cuando el alcohol empieza a nublar la mente. Decidí dar una vuelta por el pub, mientras pensaba en lo mucho que estaba tomando cada vez que salía. Por desgracia, aquella noche mi compañera de copas era Mariana. O sea, un verdadero desastre. Cuando Mariana terminó su última copa de New Age ya estaba besándose con el primer boludo que se le cruzó enfrente. Así que me dediqué a recorrer el boliche.
Me considero una persona que puede ser capaz de cualquier cosa con tal de lograr que una mujer le de su número de teléfono. Mínimo, el número el teléfono. ¿Por qué? Porque me gustan mucho las mujeres, me encantan. Y siempre tuve en claro una cosa, que si yo no voy a buscarlas, ellas no van a venir. El espejo se encarga de recordármelo todas las mañanas. He llegado a planear tácticas magistrales, otras no tanto y otra realmente, humillantes. Y quiero dejar algo: no me arrepiento de ninguna.
Por eso, cuando vi que Victoria se dirigía a la barra, solo quedaba una opción: la humillación. Me acerqué a ella, muy sigilosamente, y le toque el hombro con mi dedo índice, tres veces.
- Si, ya se... es muy probable que sea el flaco número 14 que se acerca para intentar chamuyarte. Pero mira el lado bueno, soy el único de los que esta acá que leyó It- tenía que dejar de hablar de It ya mismo o la iba a manquear de nuevo.- Bueno, cuestión que con esos ojos, si es que funcionan tan bien como se ven, tampoco me des mucha bola... Gordito, pelado, un desastre... ¿Qué caradura? Y no se, arriesgado diría yo, es arriesgado pensar que me vas a dar tu teléfono... Y más a alguien como yo. Alguien “cualquiera”. Si, arriesgado. Bueno, al grano: ¿cómo te llamas, “chica It”?
- Victoria- recibió sus tragos del barman.- Y tenes razón, no le doy mi teléfono a la gente que no conozco.
- Me llamo Pablo- tome aire.- Me gustan las mujeres con un manejo excepcional del sable láser y las armas de corto y largo alcance en el Counter Strike. Si, me junto una vez por semana a viciar unos tiros con mis amigos... Aunque si de eso depende un café con vos puedo pasar el día.
- Bueno, pero...
- No termine- levante la mano para frenar su huída.- También me gustan las minas que pueden pensar venganzas épicas, llenas de sangre y muertes, las que desarrollan software para terroristas, las que tienen una habilidad sublime para molestar a los empleados de "soporte técnico" de celulares, las que saben en qué bajada salir cuando van por la General Paz a Tigre, y corto acá para no aburrirte...
- ¿Estas muy borracho, no?- me estudió.
- Si... Gordito, pelado, borracho y sin tu teléfono. ¡El mundo es una mierda! ¿Me vas a rescatar o me tiro en el próximo movimiento de traslación?
- Rotación.
- ¿Qué?
- "Rotación”, queres decir. Es lo que hace la Tierra por día, supongo que queres decir que te vas a tirar dentro de poco. “Traslación” es lo que dura un año, alrededor del Sol.
- Uy, sos re nerd. Que nerdita.
- Esa no es una buena respuesta de alguien que quiere mi teléfono- me guiño el ojo y se fue con sus amigas.
Ese fue el segundo intento de la noche.